Hoy es un día marcado en todo calendario que se precie. En el Día de la Madre, repasamos contigo la herencia que grandes mujeres de nuestra música han dejado a sus hijas.
Además de grandes himnos de nuestra música, Lola Flores dejó en este mundo a dos grandes mujeres artistas. Su hija mayor, Lolita, heredó de La Faraona la teatralidad y el bastón de mando de una de las sagas más conocidas y queridas en nuestro país.

Por su parte, Rosario se quedó con aquella gracia inconfundible de Lola para moverse sobre el escenario. Esa garra, ese estilo propio que aunaba duende y descaro, se quedó en nuestra memoria para siempre cuando vimos a La Faraona interpretar aquel ‘Que me coma el tigre’ que traspasaba la pantalla.
Como si de una sustancia especial en las venas se tratara, la capacidad para embrujar al público pasó a las venas de la pequeña de las Flores, que regala un espectáculo de fuerza escénica excepcional cada vez que se sube a unas tablas.
‘Más bonita que ninguna’, Rocío Dúrcal se fue hace 25 años. Sin embargo, a día de hoy seguimos encontrando su gracia y su dulzura en un lugar muy concreto: los rostros de sus hijas, Carmen Morales y Shaila Dúrcal.
La primogénita de Marieta, Carmen Morales, ya nos conquistó con ‘Sopa de amor’ en su temprana adolescencia. Después de aquella aventura musical, se coló en los salones de nuestras casas a través de las pantallas de los televisores, demostrando que había heredado de su madre el talento para actuar. ¿Quién no recuerda aquella mítica ‘Al salir de clase’?

Por su parte, Shaila Dúrcal es la única que ha tomado el apellido artístico de su madre. Como homenaje a Rocío, su hija pequeña decidió emprender su propio camino musical con el sello que hizo triunfar a la mujer que más admiró en su vida.
Conocida como la «reina de la copla» española, Concha Piquer hizo historia en todos los sentidos. Fue la primera mujer en España que se atrevió a conducir su propio coche o fumar en público.

Tomó parte en una de las primeras filmaciones sonorizadas de la historia, conquistó Brodway con su sello de identidad y trajo al mundo a otra gran figura de la canción española: Concha Márquez Piquer.
Concha Márquez no solo heredó de su madre el gusto romántico por los toreros, sino que defendió su legado con el talante que la gran Concha hubiera deseado para su prole.
MÁS SOBRE: