Pitingo acaba de lanzar “Pitingo y Punto”, su nuevo trabajo discográfico. Un álbum que confirma que el de Ayamonte no encuentra problema en impregnar de su flamencura cualquier clásico contemporaneo, un proyecto que celebra la hermandad cultural entre España y Latinoamérica a la vez que combina lo mejor de la tradición y lo más atractivo de la contemporaneidad para sorprendernos una vez más.
Como primer adelanto del disco, el artista nos presentó ‘Fruta Fresca‘, una personal reinterpretación del conocido tema popularizado por Carlos Vives que ya puedes escuchar en Radiolé. Fusionando flamenco, soul y ritmos latinos, Pitingo dejó claro una vez más que no hay clásico contemporáneo que se le resista.
El segundo tema que el artista nos dejó escuchar antes de este esperado 17 de abril fue otra fantástica versión de un clásico, en esta ocasión, de Juan Luis Guerra: ‘Ojalá Que Llueva Café’. Si bien ya lo habíamos escuchado en la voz de Rosario Flores o Las Soles, Pitingo nos ha regalado una nueva oportunidad de disfrutar de este temazo, esta vez a través de su mirada.
“Pitingo y Punto” recoge la fuerza irrepetible del directo y nos lleva hasta el histórico Teatro Esperanza Iris de Ciudad de México, donde se grabó durante tres noches.
El trabajo, que combina reinterpretaciones de canciones icónicas del repertorio latinoamericano con composiciones inéditas, bebe tanto del estilo cultivado por Pitingo durante su larga trayectoria como de la experiencia de diversos profesionales procedentes de diversos lugares del mundo.
La idea nace del encuentro creativo entre el propio Pitingo, el productor y arreglista costarricense ganador de varios Latin Grammy Paul Rubinstein y el artista y productor mexicano Mane de la Parra, con el objetivo de crear una experiencia musical de gran formato que celebrara la hermandad cultural entre España y Latinoamérica.
“Pitingo y Punto” es una celebración multicultural donde conviven flamenco, música latina, soul, gospel y elementos orquestales. Con este nuevo álbum, el ayamontino nos anima a cerrar los ojos e imaginar a los veinte artistas participantes en escena: músicos de distintas nacionalidades que, acompañados por una cuidada producción musical, nos invitan a realizar todo un viaje sonoro.
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