Hay canciones capaces de sobrevivir al paso de las décadas y encontrar su sitio en generaciones completamente diferentes. Gitana de Manzanita es una de ellas. Desde que viera la luz a finales de los años 70, su inconfundible letra ha viajado del flamenco a la salsa e incluso a la música urbana. Casi medio siglo después, artistas como Niña Pastori o Alberto Toral siguen encontrando nuevas maneras de hacerla suya.
La última en recuperar este clásico ha sido Niña Pastori. La gaditana incluyó Gitana en Color Fania, su último proyecto discográfico, publicado el pasado 29 de mayo y concebido como una particular revisión del histórico repertorio de Fania.
En este caso, Niña Pastori se acerca especialmente a la versión que Willie Colón popularizó en 1983, llevando la canción hacia unos sonidos más próximos a la salsa sin renunciar a su reconocible personalidad flamenca. Una nueva vida para un tema que ya había demostrado décadas atrás su facilidad para cruzar fronteras musicales.
Pero no hace falta versionar Gitana al completo para mantener vivo su legado. Basta escuchar “Gitana, gitana, gitana, gitana. Tu pelo, tu pelo. Tu cara, tu cara” para reconocer inmediatamente uno de sus fragmentos más recordados.
Precisamente esa parte aparece en Ea Como Ronea, la pegadiza canción de Alberto Toral junto a Kike & Manu, que juega con diferentes referencias musicales para construir un tema pensado para bailar. Hace apenas unos días pudimos disfrutarla en directo en el Festival Radiolé «Leganés y Olé», donde los tres artistas coincidieron sobre el escenario para interpretarla juntos.
La influencia de Gitana ha conseguido viajar mucho más allá del flamenco. Un ejemplo curioso lo encontramos en los chilenos Pablo Chill-E y Bryartz, que también recuperaron su célebre “gitana, gitana…” para una canción del mismo nombre, acercando la referencia a un público completamente diferente.
Desde Manzanita hasta Willie Colón, Niña Pastori o Alberto Toral, cada generación parece encontrar su propia forma de reencontrarse con Gitana, una canción que sigue transformándose sin que nadie olvide de dónde viene.
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