Hoy en Café Olé, Alberto Lezaun ha querido recordar a una gran figura de nuestra música: Antonio González Batista.
Conocido por todos los pipiolos y pipiolas como «El Pescaílla», Antonio fue uno de los padres de la rumba catalana. Te contamos cómo ha rendido homenaje nuestra voz de las mañanas a un hombre que, más allá de ser marido de Lola Flores, fue un músico imprescindible.
Tal día como hoy – pero del año 1926 – nacía en el barrio de Gracia (Barcelona) un niño que haría historia en la rumba.
Antonio González Batista, por todos conocido como «El Pescaílla», heredó el apodo y el amor por la música de su padre.

Gracias a la influencia de los gitanos de las calles catalanas donde creció y de los ritmos cubanos que se entremezclaban con sus guitarras, fue testigo y partícipe de los comienzos de la rumba catalana: el género que Peret popularizaría a escala internacional.
Compañero fundamental de Lola Flores y padre de sus tres hijos, Antonio no dejó de tocar nunca la guitarra. Recordado por su manera de cantar aquel ‘Sabor A mí’ o su gracia entonando ‘Tomasa’, la mejor habilidad de Antonio era acompañar, sostener y hacer brillar el arte de su pareja en la vida y en la música, La Faraona.
No hay manera más exacta de definir a Antonio que la que cantó su hija Rosario en «Al Son del Tambor»: Esta rumba tiene fuerza / Y brilla tanto como el Sol / nadie tocara la rumba / Como Antonio la tocó. Estos han sido los versos elegidos por Lezaun para recordar a «El Pescaílla», este ha sido el final del pequeño homenaje de Café Olé a uno de los padres de la rumba catalana.
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Te esperamos mañana, de 07:00H a 12:00H. Como siempre… ¡con Alberto Lezaun!