Por Alba García – Folgeda San Isidro, la fiesta más castiza de la capital está llena de símbolos, mensajes ocultos y tradiciones que muchos repiten cada año sin saber realmente de dónde vienen
Madrid ya celebra las Fiestas de San Isidro, que cada año tienen lugar alrededor del 15 de mayo, día del patrón de la capital. Durante varios días, las calles y las verbenas se llenan de chulapos, chulapas, rosquillas y claveles en una de las fiestas más castizas y esperadas por los madrileños. Pero detrás de muchas de sus costumbres más famosas se esconden historias y curiosidades que no todo el mundo conoce.
El clavel es uno de los grandes protagonistas de estas fiestas de San Isidro. Las chulapas lo lucen en el pelo y los chulapos en la solapa, pero hace muchos años esta flor tenía un significado mucho más importante del que parece.
Durante las verbenas madrileñas del siglo XIX, el color del clavel servía para mandar mensajes sin necesidad de hablar. Era una especie de “código secreto” para ligar en plena fiesta popular.
Por ejemplo, durante las verbenas madrileñas los claveles funcionaban como un auténtico código secreto para ligar. Las chulapas utilizaban distintas combinaciones para mostrar su situación sentimental sin necesidad de decir una palabra.
Dos claveles blancos significaban que la mujer estaba soltera, mientras que dos rojos indicaban que estaba casada. Si llevaba un clavel rojo y otro blanco quería decir que estaba comprometida o tenía pareja. Incluso existía otra combinación menos conocida: dos claveles rojos y uno blanco simbolizaban viudedad. Los claveles rosas, además, solían reservarse para las niñas o las jóvenes más pequeñas.
El origen de la parpusa, la gorra más castiza de Madrid
Otro de los elementos imprescindibles del traje de chulapo es la famosa parpusa, la gorra de cuadros que se ha convertido en una imagen inseparable de las fiestas madrileñas.
Aunque hoy se asocia completamente al casticismo madrileño, su origen realmente está en Gran Bretaña. Este tipo de gorra comenzó a popularizarse entre los trabajadores británicos hace siglos y terminó llegando a Madrid durante el siglo XIX.
Con el tiempo, muchos obreros madrileños empezaron a utilizarla porque era una prenda cómoda, resistente y barata. Poco a poco, la parpusa acabó formando parte del traje típico de los chulapos hasta convertirse en uno de los grandes ede las Fiestas de San Isidro.
El chotis no nació en Madrid
Aunque hoy parece imposible separar el chotis de Madrid, lo cierto es que este baile no nació en la capital española.
Su origen está en Centroeuropa y llegó a España durante el siglo XIX. El nombre “chotis” viene realmente de la palabra alemana “schottisch”, que significa “escocés”. El baile comenzó a ponerse de moda en los salones europeos hasta que terminó conquistando también Madrid.
Con el tiempo, los madrileños lo adaptaron a su propio estilo y acabó convirtiéndose en una de las señas de identidad de San Isidro. La imagen más típica es la del hombre girando prácticamente sobre sí mismo mientras la mujer da vueltas a su alrededor. De hecho, siempre se ha dicho que un buen chotis puede bailarse “sobre un ladrillo”, porque quien marca el paso apenas se mueve del sitio.