El cantaor flamenco José Domínguez Muñoz, conocido artísticamente como «El Cabrero», ha fallecido este pasado 13 de mayo en Sevilla a los 81 años. La capilla ardiente se instalará en el Teatro Municipal de Aznalcóllar, su localidad natal. Además, por voluntad propia de la familia, no se va a permitir el acceso a de los medios de comunicación.
Referente indiscutible del flamenco andaluz más comprometido, fue una de las voces más carismáticas y combativas del género.
Fiel a un estilo directo, sobrio y sin concesiones, «El Cabrero» construyó una trayectoria marcada por la autenticidad y la defensa de la libertad creativa, al margen de modas y artificios. Su cante, profundo y áspero, resonó tanto en peñas flamencas como en escenarios y festivales internacionales, donde forjó una leyenda basada en la coherencia artística y vital.
Reconocido por su honestidad y su firme compromiso, deja un legado musical de gran valor. Entre sus trabajos más destacados figuran las producciones publicadas por Senador Música: Por la huella del fandango (1989), Flamenco de Hoy (1990), Encina y Cobre (1990), De la Cuadra a la Carbonería (1991), Tango al Sur (1996), Le sigo cantando a Huelva (1996), Como el viento de poniente (1996) y Un diálogo sin artificio (1998).
El Cabrero levantó su trayectoria a contracorriente, sin plegarse jamás a las normas ni a los caminos fáciles. Su cante, atravesado por una profunda carga social, transformó muchos de sus recitales en auténticos actos de denuncia y despertar colectivo. En sus letras, combativas y lúcidas, se mezclaban la ironía, la verdad dicha sin rodeos y una hondura flamenca que no admitía concesiones. Por eso conectó de manera tan intensa con un público fiel, que no veía en él solo a un cantaor, sino a una voz necesaria: un símbolo de coherencia, dignidad y autenticidad llevada hasta las últimas consecuencias